Un día, Chamggae empezó a frotarse un ojo una y otra vez.
Normalmente, cuando se lame o se rasca, basta con llamarla por su nombre con un tono firme para que pare, o al menos lo intente mientras me mira de reojo. Esta vez fue diferente. Por mucho que la llamara, seguía frotándose el ojo con la pata.
Algo no iba bien, así que la miré de cerca. Le costaba incluso abrir ese ojo. Poco después, la zona alrededor empezó a hincharse.
Ya era pasada la medianoche. Pensé en esperar hasta la mañana, pero no parecía algo que pudiera esperar, así que fuimos enseguida. Por suerte, su clínica veterinaria atiende las 24 horas.
Al explicar los síntomas, la veterinaria propuso revisar si había un rasguño en la córnea. La prueba fue una tinción con fluoresceína: se aplican gotas con un colorante fluorescente en el ojo para ver al instante si la córnea está dañada.
Según la veterinaria, los rasguños en la córnea son bastante comunes. Pensándolo bien, ese día Chamggae había jugado bastante brusco con un amigo perruno, y supuse que fue entonces cuando ocurrió.

El resultado salió rápido. Como sospechaba, tenía un rasguño en la córnea.
En la foto de arriba, el colorante verde solo debería quedarse en la parte inferior del ojo, pero se ve una línea fina en un lado del globo ocular. Ahí está el rasguño.
Le pusieron dos inyecciones y le recetaron gotas para los ojos. Me dijeron que, si le ponía las gotas cada cuatro horas, no hacía falta volver a revisión.

Al volver a casa, Chamggae tenía cara de pena, con un ojo hinchado y dejando claro que lo estaba pasando mal. Como seguía tocándose el ojo con la pata, le puse un collar isabelino.
Las inyecciones parecieron funcionar bien. A la mañana siguiente ya podía abrir el ojo y había dejado de frotárselo. Seguí con las gotas y el rasguño se curó como si nada.
Los perros también pueden dañarse los ojos con ramas durante los paseos o con pequeñas partículas al sacar la cabeza por la ventanilla del coche. Según la forma de la cara, algunas razas podrían ser más propensas.
A partir de ahora, la vigilaré más cuando juegue cara a cara con otros perros.
Rasguño en la córnea del perro: señales para ir al veterinario
En el caso de Chamggae, se frotaba solo un ojo con la pata, no paraba aunque la llamara, le costaba abrir el ojo y luego la zona alrededor empezó a hincharse. Si ves señales así, creo que es mejor llevar a tu perro al veterinario de inmediato en lugar de esperar al día siguiente.
Hasta llegar a la clínica, ponerle un collar isabelino para que no se frote puede ayudar.
Por suerte, el rasguño de Chamggae era superficial y mejoró en un día solo con inyecciones y gotas. Pero la recuperación puede variar según la profundidad de la herida, así que asegúrate de que un veterinario examine a tu perro.