Después de vender el Chevrolet Aveo de mi esposa, compramos un Mercedes-Benz A200 (W176) de 2016. Lo tuvimos tres años, pero solo recorrimos unos 10.000 km y lo vendimos en otoño de 2019. No tenía ningún defecto; al final apenas lo arrancábamos una vez al mes, así que lo vendimos a un concesionario de seminuevos certificados de Mercedes-Benz.
Estas son mis impresiones tras 10.000 km. Son personales, y el coche era un A200 con equipamiento para el mercado coreano, algo que importa en algunos puntos.

Diseño e interior
El diseño exterior me encantó. El espacio interior es similar al de un compacto como el Hyundai Elantra o el VW Golf. Con 2.700 mm de batalla, el espacio es correcto salvo por el techo bajo.
Delante, la altura libre era justa porque el techo, ya bajo, incluía además un techo solar. Reclinando el respaldo mejoraría, pero yo conduzco cerca del volante y la sensación de agobio nunca desapareció.
La palanca de cambios en la columna de dirección resultó rara al principio y muy cómoda después. El efecto secundario: en otros coches activaba el limpiaparabrisas sin querer.
La visibilidad no es buena por el techo bajo y el diseño estilizado, y los retrovisores estrechos dejan ángulos muertos grandes. El retrovisor del conductor es antideslumbrante: de día va genial, pero de noche los coches que circulaban sin luces eran casi invisibles. El A200 vendido en Corea en 2016 no tenía detector de ángulo muerto.
Algunas manías de Mercedes requieren acostumbrarse: el indicador de sensores traseros solo se ve girando la cabeza, los asientos calefactados bajan de nivel y se apagan a los 30 minutos, y la recirculación vuelve sola a aire exterior.
Nuestro coche no tenía climatizador automático, los mandos estaban muy abajo y la pantalla no táctil era frustrante.
Sensaciones al volante
Para su tamaño es sorprendentemente estable; sin darme cuenta iba unos 20 km/h más rápido de lo habitual. Pese a su aspecto deportivo no se siente ligero, en parte porque la dirección es más bien pesada.
Los neumáticos runflat de serie transmiten mucho el asfalto pero agarran muy bien. Con neumáticos de invierno, esa sensación de aplomo bajó bastante y el confort mejoró: los neumáticos marcan mucho a este coche.
Los frenos son potentes y dan confianza, aunque ensucian las llantas de polvo enseguida. En conjunto, conducirlo era muy satisfactorio.
Una peculiaridad: el sensor frontal del frenado automático por debajo de 60 km/h se tapa con la nieve. En días de nevada había que limpiarlo tras una hora de viaje.
Confort de marcha
La gran sorpresa fueron las plazas traseras: aunque el respaldo es bastante vertical, el confort atrás es bueno gracias a la suspensión trasera multibrazo.
Delante es más firme. En autopistas con muchos puentes, las juntas de dilatación se notaban bastante. Con neumáticos de invierno fue mucho más suave, algo que preferí, a costa de estabilidad.

Motor, cambio y consumo
El A200 monta un motor turbo de 1,6 litros con cambio de doble embrague de 7 velocidades (7G-DCT).
El concesionario dijo que la gasolina normal bastaba. No estoy de acuerdo: con solo 10.000 km, el zumbido y las vibraciones aumentaban con gasolina normal. Tras dos o tres depósitos de gasolina de 98 octanos, cualquiera nota la diferencia. Si lo vas a tener mucho tiempo, usa gasolina premium. Hay algo de retraso del turbo, pero después acelera bien.
En atascos, el 7G-DCT era estresante: tirones a baja velocidad y la sensación de que te frenan desde atrás, típico de un doble embrague, pero incómodo en el tráfico de Seúl. En carretera despejada, en cambio, cambia al instante y sin titubeos.
A 100 km/h el motor gira a unas 1.800 rpm y el consumo en autopista es muy bueno. A partir de cierta velocidad lograba al menos 16 km/l (unos 6,25 l/100 km). En viajes largos, el indicador de combustible apenas bajaba.
Equipamiento coreano decepcionante
En 2016, Mercedes-Benz Corea vendía el A200 en un único acabado, aunque en otros países había muchas más versiones. Habría cambiado encantado el techo solar por climatizador automático, intermitentes en los retrovisores, salidas de aire traseras y detector de ángulo muerto. El respaldo del copiloto, además, se regulaba con una ruleta manual.
Otros detalles
- Cámara trasera oculta: solo sale al dar marcha atrás, así que la lente se mantiene limpia con lluvia y nieve. Muy práctico.
- Ruido de limpiaparabrisas: rascaban el cristal constantemente, quizá por exceso de presión. Lo comenté en cada cambio de aceite y nunca lo solucionaron.
- Cámara de salpicadero del concesionario: en Corea, Mercedes-Benz solo permitía entonces su propia cámara “Starview” (instalar otra podía afectar a la garantía). Solo grababa en marcha, sin modo aparcamiento, y la calidad era mala.
- Sin navegador: por eso activé yo mismo Apple CarPlay y Android Auto (ver más abajo).
Conclusión
Si vives en una zona con poco tráfico, el A200 puede dejarte muy satisfecho: es estable a velocidad, la carrocería transmite solidez y gasta poco en autopista. Si lo vas a mantener mucho tiempo, usa gasolina premium.
Cuando escribí el artículo original (2021), me parecía que los Clase A más nuevos se habían quedado atrás frente a Hyundai y Kia en equipamiento de seguridad por precio. Pese a su gran tacto de conducción, dudaría en volver a comprarlo.
- A favor: gran estabilidad, carrocería sólida, buen confort trasero, frenos potentes, consumo bajo en autopista, cámara trasera oculta
- En contra: 7G-DCT con tirones en atascos, poca altura con techo solar, ángulos muertos, sin pantalla táctil ni climatizador automático (versión coreana), ruido de limpiaparabrisas
- Consejo: gasolina premium; neumáticos de invierno para más confort
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